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El mundo startup está quemado y seguimos aplaudiendo

Reflexiones desde adentro de la industria tech. Noviembre 2022.

He estado de cerca toda mi carrera al mundo de las startups. Sin ellas yo no habría comenzado en esto. Pero justo porque sé cómo se mueven, lo asquerosas que pueden llegar a ser, es que soy muy crítico y expreso lo peligrosas que son.


La panacea que no existe

Para mí, sobretodo en el mundo tech, hemos jugado con fuego, nos hemos quemado, nos ha explotado en la cara y seguimos ahí pensando que las startups son la panacea. Cuando en realidad son una herramienta que implica una responsabilidad muy grande que estamos desaprovechando para llenar egos.

Lo vemos en pequeñas y grandes escalas, y aún así seguimos alimentando al monstruo con las mismas prácticas que convirtieron algo bonito en algo feo.


2022: el año en que la burbuja explotó

El 2022 fue feo para el mundo tech. Despidos masivos, valuaciones derrumbadas, unicornios que resultaron ser burros con cuerno de papel. La burbuja que se había inflado con dinero barato, tasas de interés en cero y una pandemia que aceleró la adopción digital de todo, finalmente empezó a desinflarse.

Ojalá podamos meterle un hard reset. Pero yo nomás veo cómo esto sólo irá hacia abajo antes de mejorar.


El dinero corrompe

Esto viene de una profunda decepción que se ha extendido por varios años. El dinero corrompe, y por más buenas que sean las ideas del mundo tech, siempre terminan manchadas por esta insistencia de capitalizar a cualquier costo.

Son lo mismo de siempre, pero revolcado en Silicon Valley.


La idea que compramos sin leer la letra chica

Para no hacer leña de árboles caídos: también soy consciente de que no hay industria perfecta. Al final somos humanos, y parte de mí entiende que todo en algún punto se puede corromper.

La cuestión es que nos vendieron la idea de que sería un mundo mejor, y la compramos. La promesa del “move fast and break things”, de cambiar el mundo desde un garage, de democratizar el acceso y la oportunidad. La compramos sin leer bien la letra chica.

Y la letra chica decía: siempre y cuando sea rentable para los que invierten.


Por qué importa decirlo

Mi intención no es comenzar un incendio ni simplificar un tema que tiene muchas aristas. Hay personas brillantes que genuinamente quieren hacer cosas buenas dentro de este sistema. Hay productos que han mejorado vidas reales.

Mi intención es alzar la cabeza y prestar atención a los focos rojos que estamos viendo por todos lados, y dejar de pretender que son accidentes o excepciones. No lo son. Son el resultado natural de un sistema que optimiza para crecimiento a cualquier costo.

Reconocerlo no es ser pesimista. Es el primer paso para exigir algo mejor.


¿Tú en qué parte del espectro estás? ¿Crees que la industria startup puede reformarse desde adentro, o necesita un cambio más estructural?


Fuentes originales