Latinos en US: una subcultura que dejamos de entender
Reflexiones sobre identidad, migración y cultura. Junio 2023.
Tenemos que empezar a aceptar que desde hace varias décadas existe una subcultura de los que migraron a Estados Unidos, de la que no somos parte. Y la neta está bien. No tenemos que ser parte.
La cultura gringa es fuerte en medios
Hay muchas aristas en el tema, pero un punto importante es que la cultura estadounidense es muy poderosa en medios. Se apropiaron del nombre de un continente entero —se llaman “americanos” cuando América es todo el hemisferio. Y ahora están en proceso de apropiarse del término “latino.”
Pero los menos culpables de eso son nuestros migrantes, que construyeron algo nuevo con lo que tenían.
Los primos que regresan de visita
Nomás chequen a los “primos” que regresan a visitar de vacaciones. Son completamente diferentes a nosotros. Hablan diferente, consumen diferente, entienden el mundo diferente.
Y está bien. Así es como funciona un mundo globalizado con culturas mezcladas. Además es un mix aún más complejo porque incluye personas de muchos países latinoamericanos distintos, todos mezclados en el mismo contexto estadounidense. Por eso luego nos encontramos con frases como “no manches, parce”.
El problema de la representación
Todo eso no da para que un grupo de personas que no conocen la experiencia escriban sobre ella solo porque lo hacen “de corazón” con lo que “conocen” de lejos. La autenticidad importa, y cuando falta, se nota.
Pero también he leído críticas a representaciones de latinos en medios estadounidenses como si fueran una representación de los latinoamericanos que aún vivimos en nuestros países de origen. Y no lo son. Son una representación de los latinxs en US, que tienen una cultura ya de por sí diferente a la nuestra.
Esa distinción es importante.
El choque de verlo de cerca
Recuerdo la primera vez que fui a Austin. Estaba tan confundido por todo lo que vi: cosas que no tenían sentido que estuvieran juntas, versiones exageradas de culturas que yo conocía de otra manera, referencias mezcladas sin contexto.
Esa aversión a lo diferente es una reacción humana normal. Pero ya no deberíamos hacernos los indignados.
Lo que construyeron
Elles tomaron lo que tenían o recordaban después de haberse ido de sus países de origen buscando un mejor futuro, y con eso construyeron algo. Las siguientes generaciones se encargaron de hacerlo más grande, más definido, más suyo.
No es nuestra cultura. Pero tampoco es menos válida por serlo. Es simplemente otra.
El mundo globalizado produce exactamente esto: subculturas que evolucionan en paralelo, que comparten raíces pero se desarrollan de formas distintas. La pregunta no es cuál es la “correcta”, sino cómo aprendemos a reconocer la diferencia sin juzgarla.
¿Tienes familiares o amigos que hayan migrado y sientas esa diferencia cuando los ves? ¿Cómo lo vives?