Mi camino en diseño: 10 años de evolución


Hace 10 años comencé a probar fortuna en el diseño de interfaces. Meses después conseguí mi primer freelance. Año y medio después me invitaron al estudio de diseño de mis sueños. Todo porque sabía que las apps en Android podían ser más bonitas.
Gracias a Roman Nurik y a Crafty por mostrarme el camino del Android Design en aquel entonces. Aprendí un chingo observando, probando, rompiendo.
El debut en la Ciudad de México
Era 2015. Con 20 kilos menos y un par de abrigos para el frío, un tabasqueño de 23 años decidía ser parte de un estudio de diseño recién parido: 23design.

Llegué acogido por Lulo y entrenado por Fabs; algo así como mis Qui-Gon y Obi-Wan del diseño. Llegué sabiendo muy poco de la vida, asistiendo a mi primer concierto, teniendo mis primeras pedas serias.
Conocí personas como nunca en mi vida, en una cantidad de tiempo muy pequeña. El rush del primer año fue único. Diseñar apps simultáneamente —entre ellas Bridgefy—, maquetar sitios, hacer uno de los primeros Design Sprints en México con un cliente de Sudamérica.
De estudio local a estudio global
La evolución fue gradual pero intensa. De unirme a un estudio que creció conmigo, pasé por enfrentar mis miedos en un estudio global.
Cuando 23design fue adquirido por frog design como parte de su expansión a Latinoamérica, todo cambió. A casi 4 años de esa unión, frog fue el lugar donde más crecí profesionalmente. Donde aprendí que el diseño a escala global tiene batallas que ni te imaginas desde un estudio boutique.
Es extraño despedirse de una compañía cuando nunca lo habías hecho antes. Pero mi último día como rana fue también el primer día de lo que venía.

Fundar lo propio
Y entonces llegó el momento: fundar nuestro propio estudio con todos los aprendizajes que estos años nos dieron. Oficialmente evolucioné a Charizard con Shortcut.

Dato curioso: el nuevo sitio con todo y nuevo branding lo armamos en un solo día. La velocidad cuando sabes lo que quieres es otra cosa.
Lo que aprendí en el camino
¿No les pasó que vivían su vida bien rápida, como si tuvieran prisa de algo, y la pandemia llegó y les dijo “tranquilo carnal, que esto no es carrera” y ahora viven más relajados y con menos estrés?
A mí me pasó. Y creo que esa pausa fue lo que necesitaba para entender que una carrera en diseño no es una línea recta ascendente. Es un camino con curvas, retrocesos y saltos inesperados.
Tuve que escoger entre más de 50 proyectos desde 2015 para mi CV. Llegamos a hacer hasta 12 proyectos simultáneos en algunos momentos. La cantidad de trabajo fue brutal, pero cada proyecto dejó algo.
El privilegio que no hay que ignorar
Es triste recordarle a los colegas que tenemos el privilegio de trabajar en una industria que le va bien económicamente y que eso genera un sesgo en nuestra forma de ver el mundo.
Privilegios de los que soy consciente: soy un hombre blanco heterosexual, prácticamente no sufro discriminación. Trabajo en tech, una industria que paga bien. Tuve acceso a educación y mentores. No se trata de sentirse mal por tenerlos, sino de ser consciente de cómo moldean tu perspectiva.
TLDR — Hace 10 años no sabía nada. Hoy sé que no sé casi nada. Pero al menos sé hacer cosas bonitas que funcionan.
Fuentes originales
- Hace 10 años comencé a probar fortuna… (septiembre 2023)
- De unirme a un estudio que creció conmigo… (febrero 2024)
- Mi último día siendo una rana en frog design (septiembre 2023)
- Estoy cumpliendo 5 años desde que llegué a la ciudad… (mayo 2020)
- ¿No les pasó que vivían su vida bien rápida… (enero 2021)
- Es triste recordarle a les colegas que tenemos el privilegio… (mayo 2022)